La carretera
by Pablo on junio 2, 2010
in Lector Compulsivo
“Lo que uno altera mediante el recuerdo tiene sin embargo una realidad, sea o no conocida.”
Cormac McCarthy.- (Extracto de “La carretera”)

Me volvió a ocurrir…
Paseaba por la librería jurungando páginas de tomos desconocidos (como confites en una dulcería) cuando uno de color oscuro llamó mi atención. Aquella portada resultaba un tanto lúgubre y un cintillo anexo señalaba que este libro había sido reconocido con el “Premio Pulitzer 2007″. Lo tomé entre mis manos y leí la contraportada. Aquellas letras prometían una historia enmarcada en un mundo post-apocalíptico en el que un niño y un adulto trataban de sobrevivir. Jamás había oido hablar de esta novela. Empecé a leer el primer capítulo… y menos de veinte minutos después, seguía leyendo pero con la factura de compra en mi mano.
Debo decirlo: Read more..
¿Por qué “El lector compulsivo”?
by Pablo on mayo 10, 2010
in Lector Compulsivo
“Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”
Jorge Luis Borges.-

Dentro de cada escritor (y especialmente dentro de cada aspirante a escritor), existe un ser extraño que necesita estar leyendo constantemente. Leer, leer, leer, leer y seguir leyendo. Ese ser lee por ocio, por curiosidad, por tristeza, por alegría, para olvidarse del mundo en el que vive y para conocerlo más a fondo.
Para ese ser (que yo denomino “el lector compulsivo”), leer no se trata de un hábito sino de un vicio.
Un hábito es algo que se hace con regularidad, casi siempre a la misma hora y el mismo lugar, aunque se interrumpe si surge algo de mayor relevancia. Un vicio no. Un vicio es algo que se hace con tanta exagerancion que incluso se descuidan otros asuntos de “mayor importancia”. No tiene horario establecido ni patrones que lo gobiernen, no goza de metodología, no responde a necesidades ni a costumbres, se hace incluso de modo inconsciente por una especie de programación que va más allá de los reflejos condicionados. Un vicioso no es capaz de dejar su vicio fácilmente (generalmente porque no desea dejarlo), un vicioso se consume en su vicio descuidando su salud, para el vicioso no existe nada más importante que el vicio cuando está enviciado.
Para el lector compulsivo, leer es un vicio. Y todo escritor tiene un “lector compulsivo” dentro de él.
Una última cosa: todo vicioso se siente más cómodo junto a otros viciosos que comparten su vicio. Es por eso que se la pasa recomendando su vicio a otras personas, para “iniciarlas” y hacer más grande su alegría.
En mi caso, “el lector compulsivo” no puede dejar de recomendar libros a cualquiera que desee “escucharlo” (o leerlo si al caso vamos). Así que lo lamento: debo dejar que el lector compulsivo escriba sobre su vicio. No pienso pelear con ese vicioso. Él les dará la bienvenida a quienes compartan su vicio.
PD.- ¿Se dieron cuenta de cuantas veces utilicé la palabra “vicio” y sus derivados en este texto? ¡QUÉ VERGUENZA!