Quiero ser escritor

Cuento

ALGO ESPECIAL

            Lo nuestro había sido amor a primera vista.  Yo estaba como todas las tardes en aquella tienda del centro de la ciudad, cuando él entró.  Una ligera ráfaga de viento sopló y entonces pude verlo.  Había otras junto a mí, pero él ni si quiera parecía notarlo, sus ojos estaban fijos en mi cuerpo y en mi rostro.  Caminó directo hacia mí y me tocó suavemente con sus manos, entonces mis sospechas se convirtieron en una certeza, quería quedarse conmigo, quería llevarme con él.

            Todo sucedió muy rápido.  Al principio pasaba casi todo el tiempo contemplándome en silencio.  Estoy segura de que mientras me miraba, dejaba volar su imaginación y soñaba despierto con aquel momento que ambos estábamos esperando.  Pasé el resto de esa tarde con él.  Me trataba como nunca nadie lo había hecho, era muy delicado conmigo, no quería que nada me hiciera daño, me sentía segura.  Me dejó sola durante una media hora que se me hacía interminable y luego apareció cargado de regalos, me llenó de cosas que había comprado para mí y eso me dio la seguridad de que esta sería una noche que ninguno de los dos olvidaríamos en mucho, mucho tiempo; tal vez la recordaríamos hasta el resto de nuestras vidas.

            Al fin el astro sol se había hundido en las aguas de occidente, la noche había llegado, y con ella el gran momento.  Él estaba junto a mí, más específicamente él estaba debajo de mí.  Nunca en mi existencia me había sentido tan dichosa, sabía desde que lo vi por primera vez que yo había nacido para este momento, sus ojos inocentes dejaban traslucir una luz de gran alegría; era innegable que él había estado esperando esto y ahora que lo estaba viviendo, una de sus más grandes ilusiones se hacía realidad.  Podía sentir aquel palo largo y duro en mi cuerpo una y otra vez, cada vez más fuerte y más profundo.  Yo me sentía sumamente especial porque entre tantas que habían, me había escogido a mí y solamente a mí; él sabía al igual que yo, que con cualquier otra, esto nunca hubiera sido lo mismo.  Mi gran felicidad era poder hacerlo feliz a él y a todos sus amigos esa noche.  Finalmente no pude aguantar más y exploté; mi piel de cartón, que ya estaba sumamente resquebrajada, cedió abriendo un pequeño hueco por el que se escaparon algunos caramelos.  Un golpe más, terminó abriéndome por completo y de mis entrañas cayeron al suelo todos los regalos que me hizo en la tarde anterior.

            Él y todos sus pequeños amigos estaban ahora en el suelo, cada uno trataba de adueñarse de  una parte de lo que había estado dentro de mí.  Ahora me encontraba vacía.  Y su ilusión y sus fantasías no estaban conmigo.  Yo ya no existía en su mundo. Ahora solamente soy la basura que hay que desechar.  Yo lo sabía desde un principio, nuestra relación no podía durar debido a que él es solamente un niño inmaduro, inocente y feliz, por eso no supo ver lo que hay detrás de mi fachada.  Claro que yo fui creada para ser tratada como lo que soy.  Pero hasta una piñata, puede llegar a ser algo especial.

Acuario.-
(escrito en 1996).-

 

Si tienes alguna sugerencia o pregunta, escríbeme| 13 de diciembre de 2006 | ©2006 Todos los derechos e izquerdos reservados