Quiero ser escritor

El lector compulsivo

SIDDHARTA

           Por aquello de que en esta época del año muchas personas viajan para pasar las fiestas con sus familiares, habíame trasladado al terminal de autobuses a buscar a un primo que llegaría a la ciudad para estar unos días conmigo y mi hermana. Mientras esperaba, me fijé en que lo que yo recordaba como un puesto de revistas, se había convertido en un quiosco de libros usados. Cual si se tratara de una dulcería y yo fuera un niño, me acerqué hasta él, "sólo para mirar" (me dije como siempre).

           Lo próximo que supe es que, además de mi primo, llevaba para mi casa un libro que compré sin saber qué estaba comprando (confieso que no es la primera vez que hago algo así). Descubrí en la contraportada (algo maltratada por el tiempo) que un tal "Herman Hesse" (autor del libro en cuestión) ganó el premio Nóbel en 1946. Decían además aquellas letras que con este libro se abrió "a los occidentales las puertas de la antiquísima sabiduría oriental". Yo sólo sabía que "Siddharta" era el nombre de "Buda" antes de que éste se convirtiera en un santo. No sabía nada más. Tal vez por eso fue el título me llamó la atención. Llevo mucho tiempo buscando algo en qué creer.

           Tras leer las primeras páginas descubrí (muy gratamente) la historia de un joven hindú llamado "Siddharta" que se encuentra buscando algo con lo que me sentí muy identificado. A mitad del libro pensé en el "El Alquimista" de Paulo Coelho. Coelho debe haber leído este libro, de eso estoy seguro. Tres días me bastaron para leerlo (casi de un sólo jalón).

           El joven Siddharta busca la iluminación, descubre la paradoja del amor en la vida: la única forma de amar sin medidas es renunciando al apego que viene con el amor. Se hace hombre, se hace niño, se enamora de una prostituta (de quien aprende sobre la paradoja de amar sin amor), se hace padre, hombre rico, hombre pobre... y al final, se hace sabio. Es allí cuando confiesa el terrible peso de la sabiduría. Lo que significa tratar de explicar el aroma de una rosa a quien jamás ha visto una.

           Tengo varios libros en espera por ser leídos, pero interrumpí mi cronograma para leer "Siddharta". Este libro me cautivó, me atrapó y (tal vez) me enseñó que el único modo que tengo para que el mundo entienda lo que quiero decir, es decirlo sin apegarme a lo que interpreten de mis palabras.

           Una parábola de vida, eso es "Siddharta". Un joven que busca el "sentido". Lleno del estilo típico de las historias orientales y de guiños al budismo, entretiene y puede ponerte pensar. Lo recomiendo.

El lector compulsivo.-

Maracay, 2 de enero de 2007.-

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