Quiero ser escritor

El lector compulsivo

LA ENFERMEDAD

           Comencé a leerlo el viernes. Lo compré por dos motivos: uno, este libro ganó el premio "Herralde" hace poco; dos, el autor es un venezolano que una vez tuve el gusto de conocer. Alberto Barrera Tyszka ha escrito telenovelas (no me pregunten cuáles por favor) y es columnista del diario "El Nacional" (donde empecé a leer su obra). Me gusta la forma de escribir de este tipo. Es atrevido, se sale de lo común (al menos es la impresión que me daba su columna dominical cuando la leía).

           Lo agarré del estante de mis libros de Caracas, en donde tengo la pequeña fila de los que esperan ser devorados por mis ojos (usualmente ocupados en labores menos provechosas), en un momento en el que me dieron ganas de ir al baño (leer en el baño es un clásico). Como andaba un poco malo del estómago (perdón si llego a sonar escatológico), me leí una buena parte ese mismo viernes. Francamente no supe cómo se me pasó tan rápido el libro.

           Trata de Imaginar una historia (que bien podría ser de la vida real... casi, hasta rayar en lo cotidiano... en el lugar común más trillado que existe incluso) en donde el personaje central no es un ser humano o un animal, ni siquiera un ente físico, sino una especie de fuerza con vida propia: la enfermedad ¿Qué es la enfermedad en realidad? ¿Cómo afecta la vida?

           Las respuestas no son agradables, pero es posible encontrarlas en estas páginas (cuya lectura podría considerarse por algunos como un acto de masoquismo).

           Es una historia llena de suspenso (siempre tienes ganas de seguir leyendo), dolor... y un "nosequé" difícil de definir. Un "nosequé" que (a falta de mejores palabras) te es familiar, le reconoces de inmediato, te asusta y es capaz de darte pesadillas. Un "nosequé" tan real como la casualidad de estar vivo en este mismo momento.

           Un libro excelente (pero para lectores con el estómago necesario para digerirla).

           Si tienes un familiar en grave estado de salud... léela bajo tu propio riesgo, tal vez aprendas algo, o tal vez sólo consigas deprimirte.

El lector compulsivo.-

Maracay, domingo 25 de marzo de 2007.-

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